jueves, 29 de marzo de 2012

Patas cortas

Gata afónica que no sabe decir Miau pierde la primera de sus vidas cayendo dos pisos por el balcón.


Gata perdida y asustada aprende rápidamente a decir Miau a todo volumen para poder ser rescatada.


Gata sana y salva regresa a su casa y vuelve a ser afónica sin saber decir Miau.


Gata mentirosa.
Te descubrí.

Profesión: caza-bobos



Cada persona que entra a mi casa dice "identidad desnudarse, qué es eso?", yo explico "es de algo que estoy escribiendo, un ayuda-memoria".


A mi más que novelas se me ocurren ideas para películas. Películas infilmables, llenas de diálogo. O sea, novelas. Novelas inescribibles, llenas de imágenes. O sea, películas. Y así, como el cuento de la buena pipa.


Da igual, todas mis ideas mueren siendo ayuda-memorias pegadas en la ventana. Como si no pudiera recordar dos palabras. Dale.
 
Sépanlo, no lo estoy escribiendo.


NO LO ESTOY ESCRIBIENDO.
NO ESCRIBO.


Hoy entró alguien a mi casa y dijo "identidad desnudarse, qué es eso?" y yo expliqué "un caza-bobos".

viernes, 23 de marzo de 2012

Bla

Hay ropa que está maldita.
Cada vez que me la pongo pasa algo malo.
El problema es que es de mi favorita.
Y hoy me la puse.
A sabiendas.
Tenté a a la desgracia.
La desgracia se tentó.
Para cuando empezó el día
ya estaba todo dicho.
Y ahora me siento sin derecho a quejarme.
Por eso hice un gualicho de purificación.
Y ahora me voy a cortar el pelo.
Y dejé por la mitad un libro aburrido.


Se dilatan las pupilas de mi gata.
Creo que quiere decirme algo.
Intenta decir Miau.
Pero no le sale la voz.
Eriza la cola.
Parece un signo de pregunta.
Y entonces recuerdo que el libro aburrido
hablaba de la cola de un gato pareciendo un signo de pregunta.

domingo, 18 de marzo de 2012

Ella es Pimienta



La oscuridad se agazapa en un rincón
y ahí se esconde el gato negro
camuflado en la ausencia.

Luego se relame en silencio
y corre al manto de colores
donde vuelve a ser visible
y me encuentra
para que aunemos soledades.




jueves, 8 de marzo de 2012

What's up


Voy a decir algo. Y presten atención, porque no descubrí la pólvora. Voy a decir algo. Algo que ya sabe todo el mundo, pero no por eso es menos drástico. Y cuando lo lean pretendo que asientan con la cabeza apretando un poco los labios dándome la razón. Aunque a priori pueda parecer que estoy confundida, permítanse una visión más pesimista de la soltería, el chonguismo y el amor, olviden todo lo bueno, dejen a un costado ese lado de la balanza. Porque qué más da, las partes lindas igual pesan más. Voy a decir algo. Voy a soltarlo a la marchanta, para que ustedes hagan lo que quieran con la concientización de esta idea. Déjenme decirles que la reacción más normal sería resignarse a ella. Pero entonces resignémonos juntos, porque necesito apoyo moral. Pataleemos, cerremos los puños con fuerza y pongamos cara de “grrr”, un “grrr” que no sea sexy, y después sigamos con nuestras vidas. Así nomás, como si no hubiera pasado nada.

Bueno.
Ahí va.

LA TECNOLOGÍA ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD DE LA VIDA SENTIMENTAL

Esperaba sentirme mejor después de decirlo, pero al verlo escrito ahora me parece que es peor. Quizás debería haber puesto “La tecnología nos recontra cagó”. Más furia. Que Zuckerberg y todos los de su tipo se vayan un poquito a la mierrrrda. Con muchas erres, más furia.

Digo, las ventajas de la comunicación están a la vista. Todos hablamos de ellas. Pero antes la gente se amaba igual, coqueteaba igual, cogía igual, se separaba igual, se rompían corazones y se encontraba medias naranjas igual. Ahora es lo mismo, pero con más dificultades: cuantas más opciones, más obstáculos.

El Facebook
Seh, claro, yo también cogí gracias al Facebook, quién no. Ya nadie te pide el teléfono, ahora averiguan tu nombre y apellido. Pero, y después? Que si no me agrega, que andar viendo nuevas amistades dudosas, que decidir si publicar una nueva relación o no, que eliminar a los exs, que mirar fotos aparentemente felices de otros tiempos, que comentarle o no comentarle, que malinterpretar actualizaciones de estado, que entrar a ver muros obsesivamente, que por qué no me habla si está conectado, que lo bloqueo porque no quiero que me vea conectada, que publicar cosas a propósito para que las vea, que me chatea eternamente pero llamame la puta madre.
No way.

El Twitter
En Twitter es tan fácil stalkear que da miedo. Eso de te sigo y me seguís es una mentira, si no te sigo puedo ver lo que ponés de todas maneras. Si te elimino porque no quiero enterarme de nada puedo luchar eternamente contra las ganas de mirar un poquito. Y de paso miro otro poquito lo que pone tu ex, o esa con foto de putita que te pone cosas inteligentes. Quién es ese arroba con nombre de fantasía que merodea por sus menciones? Por lo menos en Facebook la gente da la cara. Acá somos todos bananas en 140 caracteres y DMs de coger.
A ver, nos enteramos de cada puto restaurante en el que el otro hizo check in. Oh my God!

El sms
Pff, de ésta no se salva nadie, se extinguieron los especímenes que no usaban celular. Podés decidir no engancharte en las redes sociales, pero los mensajes de texto están siempre ahí. Y le mandás uno re tierno y no te contesta, pero es que nena, no era un mensaje que requiriera respuesta, no importa, vos poneme una cara feliz. Le mandás uno para verse y responde dos días después. Qué tenés flaco, un delay cerebral? No me vengas con que estabas ocupado porque no te creo nada. Ves, me re equivoqué, no te debería haber mandado nada, mejor la próxima te llamo. O no, espero que me llames vos.
No me escribas con faltas de ortografía que me vuelvo loca y no te hablo nunca más.
No quiero una conversación por sms, si querés charlar llamame, o mandame un texto conciso. Discutir por mensaje de texto, en qué nos convertimos? Y qué quiso decir, no es lo mismo si la coma está acá que si hubiera estado acá, o acá. Le cambia el sentido, no entiendo si me estás hablando buena o mala onda. Textos que llegan a horas no adecuadas. Mensajes que se escriben, se borran, se vuelven a escribir distinto, se borran de nuevo, mejor no lo mando. Que si no llega, o no tengo crédito, o me estás rompiendo las bolas. Hay que saber medir silencios y palabras. Pura estrategia.

Estamos todos cansados de ser estrategas o soy sólo yo? Díganme ahora, porque sino debería cambiar de analista. Acá estamos todos en la misma, los solteros, los chongos, los novios, los casados.
Da o no da? Lo llamo, le escribo, le chateo, le mando un mensaje privado? Da o no da? Te parece que le ponga esto o es demasiado? Mirá lo que me puso. No quiero estar disponible todo el día, estoy laburando, no entendés? Aparecé porfi, que te extraño y no quiero ser una pesada. 

O no sé, banquémonos las distancias y establezcamos las reglas, seamos más sinceros, si te rompo las bolas decime, si no me querés ver decime, si me amás decime, si no sabés qué decir, decime.

Decime, decime, 

pero cuando nos veamos.


Yo creo que tanto palabrerío escrito nos quita la voz, decimos todo pero no decimos nada. Vamos tanteando. Antes las palabras tenían otro peso, quizás porque se ponía en juego el cuerpo y la exposición arengaba a mostrarnos desde la verdad más que desde el wannabe.
  
Si vamos a sufrir, elijamos otro tipo de melodrama.
Si vamos a disfrutar, elijamos sonrisas que no queden encerradas en un emoticon.

Pensalo.
Yo lo pienso.

Igual, no importa, si nos resignamos juntos, al menos proponeme casamiento por whatsapp.

domingo, 26 de febrero de 2012

Ying Yang


El calor es insoportable al sol, la brisa no logra neutralizarlo. Me corro a la sombra y el viento torna necesario un abrigo que no tengo. No hay punto medio, la histeria climática.

Acomodo la silla justo en el límite y me siento. La mitad de mi cuerpo al sol, la otra a la sombra. El juego de luz me convierte en una especie de ying yang viviente. Pienso en el equilibrio, en la distribución proporcional de la felicidad y la melancolía.

Es una pugna.


El tiempo sucede, pronto quedo fuera del alcance del sol.
Me abrazo a mi misma para subsanar la victoria del frío.
Me abrazo a mi misma para aliviar el triunfo de la tristeza.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Nubes

Vemos de lejos una hamaca paraguaya balanceándose


Fundido a negro


Primer plano de rostro de mujer con ojos cerrados


Mujer con ojos cerrados recostada en hamaca paraguaya balanceándose al sol


Sol siendo tapado por nubes
Mujer recostada abre los ojos
Nubes siendo nubes
Nubes siendo miradas por mujer recostada
Nube oscura con forma de chancho enojado
Chancho enojado con sombrero de copa
Chancho perplejo con cuernos de toro
Toro con cuernos torcidos saltando
Toro sin cuernos engorda
Toro con cuerpo de zeppelin
Zeppelin con turbinas
Zeppelin con turbinas atacado por escopeta
Soquete al lado de florero
Soquete al lado de obelisco
Soquete agarrado por una mano
Pieza de tetris psicodélico
Hombre rezando arrodillado
Casa con chimenea y tejado
Ballena sin cola
Ballena con cola de caballo
Ballena con pico de tucán y cola de caballo
Círculo deforme y banana pelada por la mitad
Círculo más deforme con pene
Rostro de mujer narigona sin pera
Mariposa se acerca a rostro de mujer narigona
Mariposa convirtiéndose en monstruo
Monstruo come nariz de mujer narigona
Huevo frito en sartén sin mango
Nube con forma de mancha
Mancha más grande
Mancha despedazada


Mujer recostada en hamaca paraguaya se adormece


Nube con forma de algo
Nubes con forma de nubes
Nubes siendo nubes
Nubes siendo una sola nube inmensa y uniforme
Oscuridad


Mujer recostada en hamaca paraguaya duerme
Mujer sueña sin saber que está soñando


Lluvia
Lluvia


Interferencia
Ruido blanco


Hamaca paraguaya balanceándose sin mujer
La cámara busca a la mujer
Se agranda el plano
Vemos que ya no hay nubes ni mujer soñando
Es de noche
Y después ya no vemos nada


Sentimos la lluvia sobre el cuerpo 

Salvo los budistas


Mi mamá es MILF.
MILF.
MILF significa Mother I Like To Fuck.
Hablando en criollo, está buena y tiene más de 50.
“Sos un re buen partido a futuro” me dijo G cuando la vio de lejos.
Y no fue el primero.
Más bien lo dijeron todos.
Mi mamá sabe que ella es MILF,
pero se confunde y dice “milfi” quitándole toda gracia.
Es una promesa a mi genética,
es como ver el devenir de mi propio cuerpo.
La gente asegura que yo soy igual a ella.
Pero nadie asegura que vaya a ser como ella siempre.
Lo cual sería mejor que ser igual a mi viejo.
Mi viejo no es un porvenir tranquilizante.
Y eso que estaba re fuerte.
Hace como tres décadas.
El problema es que no se cuida.
Soy igual a él también.
Un ADN justo el mío.
Mitad y mitad.
Lo mejor y lo peor de cada uno.
Salvo por la chuequera.
De eso ninguno se hace cargo.

El asunto es que da igual.
Que mi mamá sea MILF y mi papá gordo, da igual.
Da igual porque de todos modos voy a tener que cuidar de sus decadencias mientras me suceda lo propio.
Nadie se salva de la decadencia.
Salvo los budistas.

Nosotros somos judíos.

domingo, 12 de febrero de 2012

Loop

A los trece, después del colegio, los jueves me iba a la casa de mi papá. Pasaban tres horas hasta que llegaba alguien. Tres horas de soledad para elegir un cd al azar entre los miles de la colección, y tirarme boca arriba en el piso del living a escucharlo detenidamente. Ponía el disco, y si me gustaba, lo repetía una y otra vez hasta aprenderme las canciones de memoria mientras tomaba coca cola.
Ese día lo supe al tener la cajita del cd entre las manos, ahí había algo.
Play.
Era tan distinto. 
La voz hipnótica, las palabras que no comprendí, la guitarra. Para cuando empezó el solo al final del segundo tema, cerré los ojos y sentí cómo todo junto me volaba la cabeza.

--

G se acaba de quedar dormido. Bajo el volumen para no despertarlo.
Otra vez la guitarra en la misma parte de Cementerio Club y cierro los ojos.

Escucho Artaud por milésima primera vez, como si nunca hubiera parado de sonar.
El Flaco es esa sensación.

No puedo llorar pero quisiera.

jueves, 9 de febrero de 2012

Casi casi

Pensar en un ex novio no es necesariamente extrañarlo.
Es evocarlo.
Porque hay muchas cosas cotidianas que lo traen a la mente sin querer.
Hace un tiempo me di cuenta:
E ya no se me aparece todos los días.
Ya no me acuerdo más de su teléfono
ni de para qué lado tenía torcida la nariz.


Pero casi casi.
Te juro que casi.
Casi casi.
Cuando menos me lo esperaba.
Estaba discutiendo con G
y casi casi le digo E.

Villa Gesell

No saben, 
me fui a Villa Gesell un fin de semana.

Todo estaba tan igual.

La señal de radio FM
se acabó en el mismo lugar de la ruta.

Parece que la gente todavía compra
souvenirs hechos con caracoles.

Los pasos de baile brasilero que enseñan en los paradores
no cambiaron.

Jugar al Daytona o al Flipper
sigue estando de moda.

Todo estaba tan igual.

Sólo que en la peatonal
no estaban Los Ote,
ni Los Tipitos.

Ni yo tengo quince.

lunes, 6 de febrero de 2012

Cinco veranos

Y dos niños, todavía en esa edad en la que se puede ser insolente, se acercaron a morder nuestros helados de palito, aún sin conocernos.

Tenemos la mala costumbre de contar la vida en veranos, y éste fue el quinto desde que, sentados en un vuelo transatlántico, tuvimos nuestra primera charla. Los conté con los dedos, enumerando destinos de vacaciones de ahora a esa parte, mientras lo miraba girar sobre su eje a toda velocidad llevando sobre los hombros a aquellos dos niños sonrientes. 
Lo vi jugar a ser avión para chicos.
Cinco veranos tardó en convertirse en un hombre, con alas. O toda una vida.

Podríamos haber sido un gran amor, quién sabe, pero somos grandes amigos. Pensé.

Sentarse en el cordón de la vereda de un pueblo latinoamericano y ver caer la noche. Todo se reduce a ese instante perenne. El silencio invadido por el mar, la carcajada infantil, la ausencia de respuestas y el repique contra el asfalto de una pelota que se fue calmando hasta quedar flotando en un charco.

miércoles, 4 de enero de 2012

La vida en modo chongo II

Escenas del capítulo anterior acá


Al final, nadie sabe cómo definir el chonguismo, ni siquiera wikipedia. 
Hablamos del chongo y damos por sentado que todas entienden el vínculo igual que una. Bueno, no es así, hay tantas definiciones de chonguismo como mujeres con chongo en el mundo, y para comprobarlo basta con hablar entre chicas. 
Hice la prueba, les pregunté a varias amigas "qué es para vos un chongo". En lo único que concordamos todas, es en lo que no es: no es un novio. Primera cosa.

Pero qué es un novio? Wikipedia ésta vez sí tiene respuestas:
«...una relación social explícitamente acordada entre dos personas para acompañarse en las actividades recreativas y sociales, y en la cual se expresan sentimientos emocionales o amorosos a través de la palabra y los contactos corporales»

Ok, sí, eso es un novio.
Pero para mi eso también es un chongo, qué se yo. Bah, no sé si todos los chongos, pero G sí.

Estaba medio preocupada por el asunto (?) y volví a apelar a mis amigas. Mandé un mail que decía "Según wikipedia G no es mi chongo, es mi novio. Oh god, juntémonos a comer pizza.". Recibí la respuesta que decía "Acá vamos de nuevo con la fobia. G no es tu novio, es un chonguismo agónico. Todavía falta ver cuándo se muere y por qué". Me quedé pensando. 

Nueva reunión de mujeres, otra vez el mismo tema. Finalmente nos pudimos poner de acuerdo en un segundo y un tercer punto. Por definición, y a diferencia de un lindo pito, la vida del chonguismo es corta y finita.
Corta, porque el cálculo dio que un chongo dura entre dos y    siete meses. Finita, porque llegamos a la siguiente conclusión: 

1. Si ninguno de los dos se engancha con el otro: el chonguismo se mata porque genera sensación de vacío, o se muere por aburrimiento.
2. Si uno se engancha y el otro no: el chonguismo se mata porque es perjudicial para la salud, o se muere presa del vicio.
3. Si ambos se enganchan: el chonguismo se mata por fobia o se muere porque deviene en noviazgo, amor del posta y esas cosas.

No hay escapatoria, es cuestión de tiempo, matar o dejar morir.
"Entonces según el promedio, con G me quedan un par de meses de changüí" les dije a mis amigas para finalizar el tema antes de que llegara la pizza. Me miraron raro. "Ojo, son ocho sesiones de terapia" agregué. Y después nos reimos un rato.

Caribe al servicio de la comunidad: los huevos

Los que vivimos solos, tenemos problemas para comprar cantidades estandar de comida y comer todo antes de que se pudra. Ponele, los huevos vienen de a seis, mínimo, y yo como de a uno, y no los como todos los días. El resto se tambalea en la puerta de mi heladera esperando a que me parezca que son LA opción de la cena. Pero sumado a que no me gusta mucho andar repitiendo menúes muy seguido, después de un tiempo siempre termino agarrando alguno y preguntándome si todavía sirve o tengo que tirarlo. Aquí lo que aprendí al respecto.

Un huevo crudo dura aproximadamente 15 días en buen estado. Tener en cuenta que cuando uno lo compra, ya pasaron algunos días desde que la gallina lo parió. Si uno mete el huevo crudo en el agua y flota, está podrido, si se hunde está bien.

Muchas veces cuando hiervo huevos, preparo algunos de más para ya tenerlos hechos y poder comerlos como tentempié (notaron la etimología de la palabra tentempié? tente en pie, es decir, no te caigas del hambre que te agarró, picá algo). Después de hervirlos, les dejo la cáscara y los guardo del otro lado del estantecito de la puerta de la heladera. De un lado los crudos, del otro los hervidos. El tema es acordarme de qué lado cada cual. Oh! Otro truco: apoyar el huevo en la mesada y hacerlo girar sobre su eje, si gira con velocidad es que está cocido, si gira con dificultad es que está crudo.

Bueno, chau.

martes, 3 de enero de 2012

La cocina metafísica

Este post no ofrece soluciones, sólo siembra más dudas. Si usted es suceptible a ellas, absténgase.


Cosas que uno hace en la cocina y no sabe por qué


- no se revuelve el arroz mientras se hierve.
- no se guardan latas en la heladera.
- no se usa agua de la canilla caliente para hervir.
- se pone detergente del lado verde de la esponja.


Cosas que uno no sabe de la cocina y las resuelve como se le ocurre


- dónde tirar el aceite que sobra de la fritura.
- si guardar el antibiótico en la heladera o no.
- qué fuentes se rallan con la virulana.
- para qué lado se cierra la llave de gas


Bueno, eso, sólo quería compartir mi angustia con ustedes.

Mi taxista milagroso

El taxista me contó que una vez tenía tan poca plata y tanta necesidad de trabajar, que tuvo que pasar el año nuevo arriba del taxi, con una pasajera yendo a Montegrande. Me contó que se hicieron las doce y ella se puso a llorar. Qué triste, pensó el taxista. Así que puso música fuerte, frenó en la autopista para llamar a su familia y de paso abrazó a la pasajera que casi que se ahogaba del moco. A mi me salvaste, le dije yo al taxista, sos el taxista milagroso. Él sonrió retrovisor.

Me puse un vestido nuevo, zapatillas haciendo juego, me colgué collares y prendedores que hacen ruido cuando camino, desacomodé mis rulos, me pinté la uñas de rosa bebé, me llené del perfume para ocasiones especiales, agarré la bolsa, dejé las luces prendidas, las ventanas cerradas, y salí.

Vi pasar el colectivo frente a mis narices, y esperé media hora a ver si venía otro, pero no, ni siquiera prendiendo un pucho. Es año nuevo, son casi las diez, los colectivos no son un buen plan y los taxis no pasan por esta calle. Quizás la avenida sea más generosa. Caminé. Por las ventanas se veían familias iniciando sus encuentros. Me gustaría que mi familia estuviera toda junta en vez de desparramada, pensé. Miré mi balcón iluminado con lucecitas navideñas desde la calle y me emocioné. Eso es mio, dije en voz alta para mi misma, eso es lo mejor del año que se va, eso y todo lo que pasa adentro. Contuve las lágrimas por el rimel, a cambio me reí.

La bolsa me pesaba, adentro había una cacerola grandota llena de ensalada. Fue la primera vez que me tocó llevar comida a una reunión, y preparé las ensaladas con mucho amor adulto. Es decir, rallé un kilo de zanahoria sin quejarme, piqué cebolla de verdeo sin llorar, desmenucé pomelos rosados sin comerme ningún pedacito en el interín, mezclé todo y condimenté sonriente porque quedó buenísima. La otra era de hojas verdes, así que era más fácil. Y todo eso me costó sólo tres llamados a madre.

Por la avenida no pasaba ningún taxi. Maldición. Llego tardísimo, se me corrió todo el esmalte, el jugo de la ensalada está chorreando la bolsa, me pica la etiqueta del vestido y ya están todos esperándome para comer. La pucha. Pero justo cuando pensaba que no iba a llegar a mi cena nunca más, por el callejón se asomó la luz roja y brillante de mi taxista milagroso, que me juró que este año no iba a pasar las doce arriba del auto. Hay momentos en los que hacer unos mangos más no importa, dijo. Ese ya no es el objetivo, ahora mis objetivos son mucho más grandes, tal vez demasiado, este año voy a jugármela y por eso necesito estar con mi familia.

Resultó que llegué justo para cuando el asado estaba a punto y la gente sonriente. Comimos, charlamos, brindamos, vimos fuegos artificiales, me preocupé por si se me incendiaba la casa con cañitas voladoras, me emocioné, pedimos deseos, hicimos llamados a los que estaban lejos, volvimos a comer y a brindar y a charlar.

Y así me fue creciendo el nudo en la garganta.

Después la fiesta y los amigos. La alegría de bailar en la calle, hasta un amanecer que deja atrás el balance gratamente positivo del año que se va. La congoja de volver a casa sola, silbando bajito por las veredas desiertas y con mi vestido nuevo al viento. La soledad existencial a cuestas en la cama, la intriga de lo que vendrá en la almohada.
Cuando llegué releí la lista de objetivos que había escrito para el 2011. Todos cumplidos. Todos. Y hasta superé mis propias expectativas. Quise escribir una nueva lista y no pude. Algo muy fuerte me ancló en el cursor titilante de un documento en blanco. Capaz ésta vez, tengo más miedo de no poder realizarlos. Quizás son demasiado grandes, como los de mi taxista milagroso. Creo que yo también voy a jugármela.

Feliz año nuevo pa todo el mundo.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Navidad

Entramos los dos
En la hamaca
De la terraza
Abrazados
Ida
Y vuelta

Yo pregunte
“te gusto?”
Él se levantó
No dijo nada
Y volvió con regalos

Yo pregunté
“cuál abro primero?”
Es indistinto
Hacen juego
Abrí primero el libro
Porque ya sabía
Que era un libro
Por la forma
El envoltorio

Después abrí el otro
Que resultó ser
Una manera de escapar
Con forma de lámpara
O de tecla
Esc

Sonreí en voz alta
Sonrió en voz baja
Creo que le gusto
Digo
No sé

viernes, 23 de diciembre de 2011

Estoy durmiendo entre dos y tres horas por día.
Mis ojeras cada vez son más oscuras.
De vuelta me agarró insomnio.
Tengo sueños recurrentes.
A veces pesadillas.
Y bruxismo.

Ya van dos semanas.

Y sigo sin poder escribir.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Caribe al servicio de la comunidad: el uso del horno

Es difícil aprender a usar el horno y sacarle su máximo provecho. Uno nunca sabe si ponerlo en mínimo, máximo o qué. Tampoco entiende por qué se queman las cosas de un lado pero no del otro o por qué se pegan a la fuente. Hay ciertos truquitos muy fáciles que no requieren grandes esfuerzos y realmente hacen la diferencia.

Para cocinar, calentar o recalentar masas en el horno (pizza, pan, calzones, tartas o lo que quieran) y que no queden gomosas ni se quemen por debajo, pero aún así tengan un crocante digno:

-Precalentar el horno al máximo y dejarlo así unos 10 minutos por lo menos. Siempre hay algo que hacer en la cocina mientras tanto.
-Bajar el horno a medio y meter la comida.
-Dejar la comida adentro del horno durante un tiempo prudencial para que se cocine y no abrirlo. Créanme, es importante bancarse la ansiedad y no abrirlo.
-Cuando ya más o menos la cosa tome forma de comida cocida, abrir el horno y rápidamente rocear agua adentro con un pulverizador (si no se tiene pulverizador también se puede volcar un chorrito de agua sobre la parte interior de la puerta del horno) y cerrar rápido. Se puede repetir la operación varias veces si se quiere lograr más crocantor, pero dejar pasar unos minutos entre una y otra vez para que el horno vuelva a tomar la temperatura ideal. El agua se evapora enseguida por el calor, las superficies de la masa se doran y endurecen pero el interior sigue tierno.
-Ojo: si la masa fue directo del freezer al horno, esperar a que se descongele antes de pulverizar.

Eso fue "Caribe al servicio de la comunidad".
Besis.

Heme aquí perteneciendo

Yo pertenezco a la raza de hijos en democracia.
Pertenezco a la raza de hijos de padres separados.
Pertenezco a la raza de hijos mayores por un lado.
Pertenezco a la raza de hijos únicos por el otro lado.
Pertenezco a la raza de hijos de madres psicólogas.
Pertenezco a la raza de hijos de la clase media sin herencia.

Y sufro los síntomas de todas mis pertenencias.

Mausoleo

Yo hubiera preferido que, al igual que en las películas, mi habitación en la casa de mi mamá hubiera quedado idéntica a como era antes de que me fuera a recorrer mi propio y adulto camino edilicio. No sucedió de esa manera. El primer motivo fue que me llevé todo (menos la cama y un perchero de pie que a veces extraño), el segundo fue que mi mamá, después de tanto imaginar y fantasear con lo que haría en ese espacio, encontró en su nido mitad vacío, la forma de ganar plata. Inquilinos extranjeros, pasajeros, hijos temporales, preferentemente mujeres, excusas para que las peleas familiares se mantengan en tono bajito y se hable lento en las cenas haciendo un uso correcto del castellano. No sea que los huéspedes se vuelvan a sus países de origen con una idea errada de cómo es la vida de una quinceañera y de otra que ya pasó el ecuador de su existencia, acá, en la Argentina vestigiada de crisis.

Es divina –me dice la vieja al teléfono- venite a cenar así la conocés.
No me interesa conocerla, ni a ésta ni a ninguna. Y no es de celosa. Yo cuando voy a cenar quiero charlar con mi hermana sin tener que frenar para explicarle a nadie lo que significa “chapar” ni “embole”, quiero deleitarme en la conversación cargadísima de dobles sentidos con mi madre y no preocuparme porque alguien se está quedando afuera, quiero contar mis intimidades sin terceros. Es que las extraño, a ellas, no a ellas más uno.
Al final era cierto: la chica era divina, así que me dio pena que estuviera durmiendo en mi colchón hundido tan de toda la vida. No me siento desplazada, ni siquiera usurpada. Sólo me da escalofríos asomarme a la habitación y no hallarme, escuchar el eco que retumba al hablar ahí adentro porque mis libros ya no acustizan las paredes. Es el mausoleo de mi adolescencia, pero yo ya no estoy ahí, cual alma desprendida de un cuerpo.
Creo que el problema no es el hecho de que haya alguien viviendo en el que aún sigo sintiendo mi lugar, el problema es que voy dejando de sentirlo mi lugar, y no entiendo muy bien si mi nueva casa empieza a suplir esa función, o si hay algo que está funcionando mal.

martes, 6 de diciembre de 2011

Mascota

Tener terraza es diferente.
Me gustaría tener una mascota.
En realidad quiero tener un perro.
Uno chiquito y amigable.
Me gustaría un perro salchicha.
O alguno igual de gracioso.
Para amarlo y respetarlo hasta que su muerte nos separe.
Pero me daría pena que estuviera solo todo el día.
Así que pienso en tener un gato.
Todo de un color y que sea hembra.
Creo que Menta sería un lindo nombre.
Si fuera macho le pondría Romero, o Tomillo, o Boldo.
Me gustan más los nombres para el macho.
Pero el pis de las hembras tiene menos olor.
Y me gustaría que se embarazara.
Bah, no se si me gustaría.
El embarazo implica que va a estar en celo.
La histeria femenina potenciada en un animal.
Ya me imagino mi casa llena de pelos.
Mi ropa llena de pelos.
Eso no me agrada.
No quiero que me arañe los muebles.
Ni la manta tejida que traje de Guatemala.
Es la manta o la gata.
En realidad yo quiero un perro.
Los perros son más compinches.
Vienen cuando los llamás.
Te reciben cuando entrás.
Mueven la cola si les hacés mimos.
Se lo tendría que dejar a alguien si me voy de viaje.
Y sacarlo a pasear todos los días.
Y comprarle alimento balanceado.
Y darle vacunas.
Y un montón de cosas más.
Bueno, a la gata también.
Los gatos son más independientes.
Buena compañía si es que te hacen compañía.
Pero soñé que tenía un gato que se tiraba por el balcón y se moría.
No quiero ponerle protección al balcón.
Ni que se me destrocen los adornos.
Ya puse lo de la manta de Guatemala?
Los perros no hacen eso.
Comen zapatos quizás.
Bueno, no sé.
No estoy segura.                        

lunes, 21 de noviembre de 2011

Usted no tiene permitido realizar esta llamada

Resulta que me cortaron el teléfono de casa.

La verdad es que hoy por hoy, con este asunto del celular, no es que te quedás incomunicado, y además nunca llamo a nadie desde mi casa, de hecho creo que tardé muchos días en darme cuenta. No es ese el tema, el tema es que me hayan cortado el teléfono.

O sea, hola, me olvidé de pagar la cuenta del mes anterior. Mirá si me cortaban internet, imaginate la catástrofe. ¿Se entiende? Me olvidé, pero de esos olvidos que son absolutamente suprimidos, hubiera apostado mucha plata jurando que lo había hecho.

No es mi culpa. ¿Qué pasó con mis padres vestidos de angelitos revoloteando sobre el lado derecho de mi cabeza, arengándome a fines de volverme responsable? ¿Es que de pronto son desplazados por un disquito genérico del otro lado del tubo que dice "usted no tiene permitido realizar esta llamada"? ¡Qué me retás chabona, vos no sos mis papás! Igual mi papá cuando se enteró me retó, y yo traté de defenderme argumentando que no fue mi culpa. Nah. Es todo culpa mía. Soy morosa, pero por lo menos la factura no está a mi nombre.

Siempre que me pasan estas cosas me pregunto cómo voy a hacer para tener a cargo a un hijo, aunque no tenga nada que ver, porque en el fondo sí tiene que ver, no saben lo que me está costando revivir a esa planta que maté con riego suprimido. Cómo voy a hacer para hacerme cargo de un pendejo si no soy capaz de acordarme de pagar el teléfono, por dios, voy a tener que pegarme un post-it que diga "darle de comer al nene" en la frente. Quizás no es tan ilógico el tema de las pastillas anticonceptivas al fin y al cabo, lo único que me falta es quedar embarazada. No, me muero. No me malentiendan, quiero tener hijitos, pero primero estaría bueno que viva la planta y después practicar con un gato, digo, por las dudas.

Volviendo al tema que me convoca, me cortaron el teléfono. El trámite para reincorporar el servicio es muy fácil: vas, pagás y después llamás a un cero ochocientos para avisar que pagaste, durante las siguientes ocho horas se desvanece la voz de la tipa que te reta apelando a tu sentimiento de culpa judía.

Una vez pasado ese tiempo, quise probarle a mis papás que sé resolver las cagadas que me mando, así que iba a llamarlos a sus respectivas casas y les iba a decir "a que no sabés desde dónde te estoy llamaaaaandoooooo". Tenía unas ganas locas de charlar por teléfono y enroscar el cable mientras, seguro que me agarró eso por la abstinencia. Y también estuve pensando en que nunca consumo todos los minutos que pago, así que ahora voy a hablar más a propósito, para que no me roben la plata.

Pero no. Quise llamar y no pude.

Laputaqueloparió. Ahora qué? Ahora no me funciona el botón del 4. Puto aparato. Si le doy unos golpes empieza a funcionar el 4 pero deja de funcionar el 2. Todos los números de teléfono tienen 2, bueno, 4 ni hablar, pero el 2 no parecía tan fundamental a simple vista. Por suerte el número de delivery de Peruanito Ray no tiene el 2, de hambre no moriré.
No saben lo bien que se come en Peruanito Ray. Fuimos con G el otro día y la flashié.

Bueno, no puedo llamar a nadie, así que si quieren llámenme ustedes.
Era todo para decirles eso.
Beeeesiiis.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Ah, cierto.

Hubo un ratito.
Antes de abrir los ojos.
Un minuto de regocijo
envuelta en la colcha,
escapando del frío.
Dejé ir el ensueño
que ya se mezclaba con el reloj,
imágenes mareadas
que volvieron sin tener sentido.
Ese rato de ojos cerrados
sintiendo la claridad del día,
resistiéndose a despegar los párpados.
La incertidumbre de un sueño
el esfuerzo por recordar.
Que no se vaya.
La conciencia del cuerpo.
De la mente.
Cambios de posición y almohadas.
Los ojos aún rebeldes a mirar.
Nada estará distinto cuando se entreguen.
La habitación que rebalsa.
Muebles, ropa, libros, posters.
Resabios de mi adolescencia.
El techo de vidrio sin cortina.
La vista sin horizonte.
Mi habitación.
Siempre igual.
Desordenada.
Sucia.
De memoria.
Diez años de habitación.
Mi habitación.

Abrí los ojos.
No estaba ahí.
Dónde estoy?
pensé.
Dónde estoy?
Dónde.
Esta no es mi habitación.

Veía mis cosas.
Supe que eran mías
porque estaban dispuestas
como yo las hubiera dispuesto.
Sigo soñando,
pensé.
Esta no es mi habitación.

Ah, no.
Cierto que me mudé.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Magistral

Diluir o no diluir el detergente Magistral, esa es la cuestión.

Reflexiones del fin de semana por órden de aparición

- si nadie come casancrem, se vence.
- es divertido ir a comprar corbatas violetas con puntitos blancos.
- me enamoré de unos borcegos muy caros.
- los tacos de la fábrica del taco deberían ser menos crocantes.
- la siesta es todo.
- enganché una linternita a la hamaca paraguaya y ahora puedo leer cuando baja el sol, me siento capa.
- tardé en encontrar mi mejor virtud: es la desdramatización.
- los vicios se asientan: Breaking Bad
- me resulta imposible sentarme en el pasto y no arrancar pastitos, después los rompo en mil pedacitos y vuelvo a empezar.
- si la bondiola está tan rica, puedo prescindir del lomo.
- mi famlia es re linda
- mi casa no está preparada para hombres con traje.
- cerrar la puerta y haberme olvidado las llaves adentro, mi vecina es dios.
- entrar a mi casa por el balcón de mi vecina, yo soy superman.
- el llanto antes de dormir no descalifica la sonrisa al despertar.

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Qué hay detrás de la ventana?

Siempre me gustó espiar por las ventanas. Eso te pasa o no te pasa. Empezó cuando vivía con mi vieja, no podía fumar adentro de mi habitación así que cada vez que prendía un pucho, lo hacía asomada a cientos de balcones y ventanas ajenas. Eso implicaba por lo menos 30 minutos diarios mirando la cotideaneidad de mis vecinos, y con el correr de los años terminé por conocer muchos aspectos de sus vidas anónimas.

Cada ventana es un mundo, porque uno se limita a sacar conclusiones observando sólo un cuadrado de living, un pedazo de cama, el prender y apagar de las luces del baño, la dinámica de un balcón, la iluminación intermitente de una televisión encendida, la decoración. Tanto desde cerca como desde lejos, vidrios transparentes o esmerilados. Siempre hay algo, y la repetición en la búsqueda pone al alcance de la intriga las rutinas y los eventos particulares de cada departamento y sus habitantes, los cambios, el paso del tiempo. La vida misma.

Lo más atractivo de ser stalker es observar el comportamiento habitual de las personas cuando no se saben observadas, sus soledades o compañías, intimidad imperturbable. El problema es que uno no es inmune a lo que observa, y muchas veces se encuentran escenas que exceden lo que uno esperaba ver, dejan de ser sólo figuritas, y pasan a transmitir sensaciones que conmueven de alguna u otra forma. Así se genera el vínculo y la insaciabilidad.

Ser stalker implica estar pendiente de asomarse a ver, es detenerse un instante y fijarse, no es cruzarse con la imagen de casualidad, es esperarla, es ser conciente de que hay algo detrás de la ventana y buscarlo. Es cuestión de revolverse en la adrenalina que genera saber que está ahí, que en algún momento se hará visible algo más interesante que lo normal.


Somos Los detectives salvajes y nos preguntamos ¿Qué hay detrás de la ventana?, y también dejamos las propias cortinas entreabiertas cuando miramos para adentro.



El abrazo




El irrefrenable anochecer de su domingo.



Esta soy yo, siendo espiada a través de mi propia ventana,
mientras preparo Campari con jugo de naranja.
"Mi vida con Berro" dice G.



Si aprietan arriba de cada foto se ven gigantes!

Escenas del capítulo anterior: apretando acá, acá y acá.

Vivitas y coleando colaless

Tengo dos bombachas asquerosas, viejas, chotas, estiradas, ratoneadas, con elásticos salidos y agujeritos en las costuras. Llegaron a ese estado por haber sabido ser favoritas. Lo siguen siendo, pero si antes las usaba cuando quería sentirme divina under-wear, ahora me las pongo cuando quiero estar lo más cómoda o crota posible. Total no se ven, pero lo cierto es que si se vieran, me darían vergüenza ajena de mí misma (existe eso?).

Y hace un tiempo de repente estaba ahí, a punto de ser desnudada por Micho (léase Micho-ngo) y me acordé que, laputaqueloparió, me había puesto mi impresentable fuckingbombachacómoda. Claramente no esperaba ese encuentro cercano del tercer tipo (que no se malinterprete "del tercer tipo" che, que no es lo mismo que "con el tercer tipo", tanta suerte no tengo), qué podía saber yo.
Ese mismo día pensé en que mis bombachas linyeras habían llegado a su fin, que las iba a tirar, que tenía que tirarlas, no daba para más. Pero ayer abrí mi cajón de ropa interior y las vi, burlándose de mi, vivitas y coleando colaless. Un irrefrenable impulso me hizo ponerme una, y ahora que la tengo puesta, me doy vergüenza ajena de mí misma, a mí misma (existe eso?).
Bueno, eso.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Los novios de las otras

Cuando una amiga te llama y te dice que se separó, o te llama y te dice que se enamoró, una sabe, a ciencia cierta, que es un punto de inflexión. Siempre andamos hablando del amor poniendo el foco en la protagonista de esa pareja, pero dale, la verdad es que nos afecta a nosotras también.

Quién no se alegró silenciosamente (a pesar del llanto de la otra) por una separación que no nos deja solas en la soltería. O se angustió por ser la única de novia y estar perdiéndose de toda la joda. O murió de la envidia por la felicidad ajena. O le agarró culpa por estar bien mientras las otras están mal. O dió gracias al cielo por dejar de bancar los llantos-nadie-me-quiere de su amiga. O puteó porque su amiga se enganchó con un chileno y se va a vivir a Chile (este es un guiño para mi sister L. a quien adoro y voy a extrañar y más le vale que tenga una cama de huéspedes en su casa huevón po).

Se mezclan las sensaciones, por un lado una es empática, y por el otro, un cachito egoísta. No seamos hipócritas. Los cambios en las vidas de quienes nos rodean y a quienes queremos, nos interpelan de una u otra manera y muchas veces marcan un nuevo rumbo en el vínculo, que no necesariamente nos gusta.

Además me estoy olvidando de un factor no menor: el macho en cuestión. El susodicho es la mitad de una pareja, la pareja tiene, tuvo o tendrá ciertas características que determinan el carácter de innumerables horas de charla entre mujeres. Y ahí es donde entramos nosotras, las amigas. Así que nada, no me vengan con que da lo mismo. No da lo mismo. Porque encima, tenemos que establecer una relación con el novio de la otra. Y bueno, ahí puede pasar de todo, porque podés encontrarte con mil variantes de novios ajenos que no elegís y aún así tener que fumarlos:

-Novios tan geniales que preguntás si tienen hermanos.
-Novios que te caen bárbaro pero le hacen mal a ella.
-Novios que son una mierda y no entendés cómo a tu amiga le puede gustar.
-Novios que te caen mal pero ella nunca estuvo mejor.
-Novios que te inspiran desconfianza y esperás a que pisen el palito para hablar mal de ellos.
-Novios que te caen mal porque tu amiga sólo te cuenta lo malo.
-Novios que te caen bien sólo porque ella oculta lo malo.
-Novios que para una no están a la altura de ella.
-Novios que te roban a tu amiga.
-Novios que son mejores que tu novio.
-Novios que hicieron que ella cambie tanto que te desconcierta.
-Novios que te chupan las medias para que estés de su lado.
-Novios que te dan pena porque son buenos y tu amiga es una garca.
-Novios que te dan ganas de defender cuando ella los defenestra.
-Novios que te caen mejor que tu amiga misma.
-Novios que podrían ser tus novios.
-Novios que empiezan cayéndote mal y después remontan.
-Novios que te dan ganas de no abandonar nunca al tuyo.
-Novios que aprobás para el matrimonio y querés ser madrina.
-Novios que se convirtieron en amigos propios.
-Novios que le caen bien a tu novio.
-Novios que te presentan novios.
-Novios que tu amiga no te quiere presentar porque sabe que te van a caer como el culo.
-Novios que no te toleran y lo hacen evidente.
-Novios que ella no ama pero te divierten.
-Novios que sólo ves en el cumpleaños de ella y no hablás.
-Novios que extrañarías si se separaran.

Una vez que se separan y pasan a ser ex novios, hablaremos de ellos durante años, tal y como venimos haciendo y con una opinión muy formada. Sin embargo, por algún motivo resulta un poco más simple: si tu amiga dice que es un hijo de puta, es un hijo de puta, y si dice que no puede reprocharle nada, no le reprochamos nada. Medio que el resto evitamos decirlo.

Ayer, en un mismo día, me llamó una amiga para decirme que se enamoró, y otra para decirme que se separó. Ambas merecen, primero, un abrazo. Pero hasta entonces, trato de tomar una postura a ambos respectos. No me jodan, no da lo mismo.